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“Es amable y ordenada, solo necesita más tiempo”

Mallorca Zeitung ha publicado un extenso reportaje sobre el servicio de inserción laboral de Mater. Esta es la interpretación que hemos hecho del mismo. Al final de la página encontrarás los enlaces para descargarte el texto original en PDF.

Es verano, la isla bulle. Todo el mundo suda, en la playa o en el trabajo. Quien no tiene un trabajo ahora es porque no quiere o porque tiene una desventaja. Sin formación, sin experiencia o con una discapacidad intelectual, como algunos usuarios de Mater Misericordiae en Palma, entidad que apoya a niños y adultos con discapacidad intelectual.

Recientemente reunieron a sus representantes con empresas de la Caeb: la cooperación es más que necesaria con este colectivo socialmente débil para recibir algo del ‘boom turísitico’.

En 2016 solamente se firmaron 43 contratos en el servicio de orientación laboral de Mater, pero son menos los que han encontrado trabajo en este año: 24, porque se trata de contratos de temporada o incluso más cortos…

Xisco Simó, Wander Obrador y Mari Carmen Pérez son algunos de los que han encontrado trabajo. Están sentados en una mesa grande en el gran vestíbulo de Mater, algo ruidoso, donde hay también objetos de artesanía en cajas de madera blancas dispuestos para la venta. Empleados con discapacidad dan la bienvenida a los visitantes –también en inglés, y niños con discapacidad de la escuela de al lado vienen y toman un descanso.

Los tres conversan, nada fuera de lo común. Personas comunes y corrientes que son consideradas, oficialmente, con discapacidad intelectual (y tienen derecho a diferentes ayudas), por ejemplo, para buscar empleo. Davinia Titos y Azar Rullan les han ayudado, a ellos y a otros. Las preparadoras laborales están orgullosas de ellos, raramente encontrarás profesionales más involucradas.

“No sé dónde”
“Si no hubiera sido por ellas”, dice Xisco Simó de sa Pobla sobre su trabajo, “entonces no lo habría entendido”. A sus 33 años cuenta ya con 16 de vida profesional, experiencia no le falta. Durante 12 años vendió ropa en el mercado, “pero entonces mi jefe se retiró y no sabía dónde ir”. Finalmente buscó ayuda en Mater.  Allí se busca la sintonía entre lo que Xisco quiere y lo que puede para que encuentre un trabajo según sus capacidades.

Davinia y Azar cuentan con una cartera de unas 30 empresas dispuestas a contratar personas con discapacidad. “Muchas son grandes empresas del sector turístico”, dice Davinia, “que tienen más opciones que los propietarios de pequeñas  y medianas empresas”.

Las grandes empresas tienen que cubrir, por ley, un porcentaje de sus puestos de trabajo con personas con discapacidad y teóricamente también reciben subvenciones para las contribuciones a la seguridad social, pero solamente cuando el contrato es de una duración, como mínimo, de un año. Y eso en Mallorca es muy raro, especialmente en el sector turístico. Así, comentan Davinia y Azar, todo depende de la buena voluntad del empleador.

Una de las pocas medianas empresas que contrata a personas con discapacidad es la cadena de perfumerías y parafarmacia Xarig, de Petra, que cuenta con 16 sucursales en la isla y 83 empleados. Pep Toni Rodríguez es el director de personal, él contrato, en septiembre de 2016, a Anardalina Rodríguez a  través de Mater Misericordiae. A sus 33 años, tiene una discapacidad intelectual, pero por lo demás es ideal para este puesto de trabajo. “Anardalina tiene don de gentes y es muy ordenada”, comenta Rodríguez, “necesita instrucciones precisas y bien estructuradas” y no tiene ningún problema con sus compañeras de trabajo.

“Atendemos a hombres y mujeres, españoles y extranjeros y de todas las edades”, dice Pep Toni, “y queremos ser tan diversos como nuestros clientes”. Anardalina tiene un contrato de un año y está bien integrada en el equipo.

Esto también se aplica a Xisco, que ya lleva unos meses trabajando en la oficina de objetos perdidos del aeropuerto. “25 horas a la semana, 400€”, comenta orgulloso. Las primeras semanas las preparadoras laborales le acompañaron y le enseñaron qué tenía que hacer, ahora ya se queda solo.

“En primer lugar reviso todo”, dice, “entonces recojo las maletas perdidas y las paso por el escáner, luego me paseo por todas las cintas, de la 1 a la 18”, así resume Xisco un día de su jornada laboral. En una ocasión tuvo un problema y se sintió indefenso, “un compañero me tomó por tonto”, explica, “y me acabaron saltando las lágrimas”. Xisco puede llamar a sus preparadoras laborales en cualquier momento y ellas le aconsejan qué responder y qué decir al supervisor.

El 31 de octubre finaliza su contrato. Si fuera por él, trabajaría allí el próximo verano. Por cierto, Xisco ha recibido clases de refuerzo de lectura y escritura en Mater, donde también aprende a escribir correos electrónicos o buscar ofertas de empleo en portales online.
 

“Demasiados procedimientos”
Wander  Obrador no se entiende con la electrónica. El trabajo de sus sueños es ser mensajero o chófer. A sus 26 años de edad tiene licencia de conducir pero ha perdido varias veces su empleo por no conocer los nombres de las calles o por dificultades con los lectores de códigos de barras.

“Decían que era demasiado lento”, comenta Davina, quien se queja de que a veces las empresas exigen demasiado a sus empleados. “En la última empresa no permitían que le acompañara los primeros días, si no sé los procedimientos, para mí es difícil ayudarle.” Ahora Wander está desempleado, aprovecha para ir al gimnasio y para ayudar a su madre, que vino con él de la República Dominicana hace 10 años. “Estamos tabajando para ajustar sus expectativas laborales a sus posibilidades reales”, dice Davinia.

Mari Carmen es bastante realista. Ella tiene 36 años y una gran experiencia como limpiadora, y sin embargo ha estado mucho tiempo en el paro. Un trabajador social contactó con Mater al ver que Mari Carmen cumplía con los requisitos: una discapacidad de al menos el 33%, estar apuntada en el SOIB como demandante de empleo y contar con dificultades para hacer frente a 3 de los 7 ámbitos de la vida cotidiana (ver entrevista). “Estaba bastante desesperada”, comenta Mari Carmen, “y en lo económico ya no sabía qué hacer”.  Una de las empresas de Davinia y Azar se ajustaba a su perfil: un gimnasio de Palma. Gana 200€ por trabajar 9 horas a la semana. “Estoy satisfecha, pero trabajar unas horas más no estaría nada mal”.

Ángel Damián Peláez es psicólogo. Lleva 7 años al frente del departamento de integración en el mercado laboral.
[Pregunta] En Mallorca durante el verano hay mucho trabajo, ¿verdad?
[Respuesta] En teoría hay muchas ofertas, pero nuestros usuarios están en desventaja. Son menos cualificados y tienen más problemas de aprendizaje, por lo que se quedan atrás. La tasa de desempleo de las personas con discapacidad a las que atendemos  ronda el 50%. Necesitan apoyo.

[P] ¿Qué tipo de apoyo necesitan?
[R] Ayudamos a lo largo de la búsqueda de empleo, pero también estamos ahí durante la introducción en el lugar de trabajo. Nuestras preparadoras laborales les acompañan a las empresas y están ahí hasta que los usuarios dominan los procesos. Después de eso, siempre están disponibles si surge algún problema en el lugar de trabajo.

[P] ¿Qué es exactamente la discapacidad?
[R] En general se habla de discapacidad intelectual en aquellas personas cuyo CI esté por debajo del 60 o todo lo que supone limitaciones importantes en el día a día: independencia personal, habilidades interpersonales, gestión financiera, adquisición de conocimientos y habilidades… Ellos necesitan apoyo y orientación, y si la incapacidad es demasiado dura, se trabaja en nuestros talleres.

[P] ¿En qué medida trabaja usted junto a las familias?
[R] Muchos de nuestros usuarios no tienen solamente déficits cognitivos, sino que vienen con problemas personales asociados. Muchos han crecido en familias desestructuradas. Nosotros nos centramos en la preparación profesional, no podemos ser padres sustitutos.

[P] ¿Cómo se lleva a cabo la preparación profesional?
[R] Nos centramos en la autoestima. Muchos tienen una trayectoria fallida y acumulan una gran cantidad de experiencias negativas en la escuela, con la familia, con amigos… En primer lugar, muchos necesitan éxito. Las prácticas son una gran solución: trabajan en una empresa, se les paga y aprenden algo sin la presión de un lugar de trabajo. Luego les capacitamos en el trato con las emociones, en la comunicación y en sus habilidades sociales.

[P] ¿Qué es lo más difícil?
[R] La parte más difícil de nuestro trabajo no es preparar a los usuarios para el mundo laboral, sino convencer a los empresarios. Muchos tienen grandes prejuicios, piensan: nada me lleva a contratar personas con discapacidad.

[P] ¿Cuáles son los trabajos ideales de las personas con discapacidad?
[R] Mensajeros, empleados de supermercado, controladores de equipaje en el aeropuerto… Una parte importante de nuestro trabajo consiste en hacer coincidir expectativas y posibilidades. Si eso sucede, tenemos trabajadores satisfechos, si no, nos conduce a la frustración. Pero esto es así también con las personas sin discapacidad.

Uno de nuestros antiguos usuarios trabaja ahora en un supermercado, tiene síndrome de Down, cuando lo visitamos, siempre nos dice: “Tengo el trabajo de mis sueños, me siento feliz”.

Descargar Pdf de la noticia Mallorca Zeitung Nr. 879 - 13. Julio 2017 (1).
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